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Fernando Pessoa
Portugal
En la noche terrible, sustancia natural de todas las noches,
en la noche de insomnio, sustancia natural de todas mis noches,
recuerdo, velando en una modorra incómoda,
recuerdo lo que hice y lo que podía haber hecho en la vida.
Recuerdo, y una angustia se esparce por mi todo
como un frío del cuerpo o un miedo.
Lo irreparable de mi pasado-!ese sí que es el cadáver!
Todos los demás cadáveres es posible que sean ilusión.
Todos los muertos puede ser que estén vivos en otra parte.
Todos mis propios momentos pasados puede ser que
existan en alguna parte,
en la ilusión del espacio y del tiempo,
en la falsedad del transcurrir.
Pero lo que yo no he sido, lo que no he hecho, lo que ni
siquiera he soñado;
lo que sólo ahora veo que debería haber hecho,
lo que sólo ahora veo claramente que debería haber sido
eso es lo que es el muerto más allá de todos los dioses,
eso y fue después de todo lo mejor de mí es lo que
ni los dioses hacen vivir...
Si en determinado momento
me hubiese vuelto para la izquierda en lugar de para la
derecha;
si en cierto instante
hubiese dicho si en lugar de no, o no en lugar de sí;
si en determinada conversación
hubiese tenido las frases que sólo ahora, en el entre-sueño, elaboro-
si todo hubiese sido así,
sería hoy otro, y quizá el Universo entero
sería insensiblemente llevado a ser también otro.
Pero no me volví hacia el lado irreparablemente perdido,
no me volví ni pensé en volverme, y sólo ahora me doy cuenta;
pero no dije no o no dije sí, y solo ahora veo que no lo dije;
pero las frases que faltó decir en aquel momento me
surgen todas,
claras, inevitables, naturales,
la conversación terminada concluyentemente,
el asunto totalmente resuelto...
Pero sólo ahora lo que nunca fui, ni seré para atrás, me duele.
El que malogre de veras no tiene esperanza ninguna,
en ningún sistema metafísico.
Puede ser que en otro mundo pueda llevar lo que he soñado,
pero? podré llevar a otro mundo lo que me olvidé de soñar?
Esos sí, los sueños por haber, son los que son el cadáver.
Lo entierro en mi corazón para siempre, para todo el
tiempo, para todos los universos,
esta noche en la que no duermo, y el sosiego me rodea
como una verdad en la que no tengo parte,
y, afuera, la luz de la luna, como la esperanza que no
tengo, es invisible para mí.
Poesías(1914-1935)
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